Un nuevo incidente ha vuelto a elevar las tensiones en el flanco este de la OTAN. Las autoridades de Polonia han anunciado este lunes que cazas de combate han interceptado un avión de reconocimiento ruso que volaba sobre el mar Báltico sin un plan de vuelo registrado y sin el transpondedor encendido.
El ministro de Defensa polaco, Wladyslaw Kosiniak-Kamysz, ha detallado que la maniobra militar se produjo alrededor del mediodía, a 30 kilómetros de la ciudad costera de Leba, al norte del país centroeuropeo. El aparato en cuestión era un avión tipo IL-20, utilizado por las fuerzas rusas para labores de vigilancia y reconocimiento.
“Rusia ha vuelto a poner a prueba nuestros sistemas de disuasión y defensa aérea”, ha afirmado Kosiniak-Kamysz en un mensaje en redes sociales. “No se produjo ninguna violación de nuestro espacio aéreo sobre el mar Báltico”, ha añadido el alto cargo polaco.
Un caza F-16 de la Fuerza Aérea polaca, el pasado 17 de junio.NurPhoto (NurPhoto via Getty Images)Según la agencia estatal polaca PAP, la maniobra de interceptación ha consistido en la identificación visual del aparato. La aeronave operaba con el transpondedor apagado, una práctica recurrente que complica el tráfico civil porque oculta información como el código de la aeronave, su altitud de vuelo y la ruta prevista.
El incidente de hoy se une a una larga secuencia de situaciones similares ocurridas recientemente. En marzo, un par de cazas MiG-29 polacos interceptaron un avión espía ruso sobre el Báltico, sin que se registrase una violación del espacio aéreo, como en este último caso.
El 8 de abril, cazas F-16 polacos y Rafale franceses interceptaron otro IL-20 urso cuando volaba cerca de la costa polaca sin el transpondedor activo, mientras que el 23 de abril, Polonia interceptó dos cazas rusos SU-30. En esa ocasión, el viceministro polaco de Defensa, Cezary Tomczyk, advirtió de una “respuesta inmediata de la OTAN ante la próxima violación de seguridad”.
En julio, se produjeron varias intercepciones de aparatos rusos durante tres días consecutivos, tanto de aviones espía IL-20 como de cazas de combate Su-30, procedentes todos ellos de la base rusa de Kaliningrado, según reveló el ministro Kosiniak-Kamysz. Ese mismo mes fueron interceptados otros tres aviones de seguimiento de Moscú
Los últimos incidentes que han tensionado las relaciones entre Polonia y el Kremlin se produjeron hace apenas unas semanas. El pasado 3 de agosto, dos F-16 interceptaron un IL-20 ruso a 60 kilómetros de Leba. Un día más tarde, las fuerzas polacas interceptaron otra aeronave a 56 kilómetros de Koszalin (norte), lo que llevó al ministro polaco de Defensa a acusar a Moscú de “actividades de carácter provocador” contra los aliados occidentales.

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