España es un país de pequeñas y medianas empresas. El 84% de las sociedades tienen entre 1 y 9 trabajadores y muchas veces los propietarios de estas compañías se quejan de ser el patito feo de la economía: aseguran estar asfixiados por el incremento de costes y el peso de las cargas burocráticas. Pero al menos en el último año, están mostrando un enorme dinamismo. Según la última estadística de empresas inscritas en la Seguridad Social, aquellas con plantillas inferiores a diez trabajadores se han anotado un aumento de la ocupación interanual en julio del 1,9%. Eso equivale a que han sumado 56.000 trabajadores respecto a un año antes. Y supone multiplicar por más de cinco la creación de empleo respecto a los registros de julio de 2025, cuando apenas mostraban un crecimiento de puestos del 0,3%.
Las empresas pequeñas (de 10 a 49 trabajadores), que suponen el 13,4% del total y emplean al 21% de los trabajadores, así como las medianas (de 50 a 249), que son el 2,1% del total y dan trabajo al 17% de la mano de obra, también se han anotado mayores aumentos interanuales de empleo que el año anterior. Las primeras aceleraron su ritmo de creación de empleo anual del 2,3% al 3,1%, mientras que las segundas apenas lo han aumentado, del 2,1% al 2,3%.
Por el contrario, pese a que la gran empresa sigue siendo la que más empleo da en España (el 43% de los empleados trabaja en compañías con más de 250 trabajadores aunque solo son el 0,45% del tejido empresarial) y mantiene su primer puesto como empleador, ha desacelerado ligeramente su dinamismo en la creación de puestos de trabajo. Esta ha pasado del 4,3% al 3,8% interanual en el caso de las que tienen de 250 a 499 trabajadores; y de casi el 5% al 3,6% en las de más de 500.
Las cifras estadísticas sobre las empresas con cuenta de cotización en la Seguridad Social destacan también otras mejoras en la actividad y la estructura de las microempresas. La más destacable es su aumento. Entre julio de 2025 y el mismo mes de 2026, se registró un incremento de 12.252 nuevas microempresas. Este dato representa una mejora drástica respecto al año anterior, ya que entre julio de 2024 y julio de 2025 el número de microempresas había descendido en 1.560 sociedades.
La recuperación del tejido microempresarial ha venido especialmente de la mano del segmento de mayor tamaño, las empresas de uno a dos trabajadores, que tras perder más de 3.000 entidades entre julio de 2024 y julio de 2025, han sumado 2.207 nuevas empresas. Mientras que, también dentro de las microempresas, el crecimiento del empleo ha sido especialmente robusto en dos sectores: los servicios, que sumaron 57.738 trabajadores en los últimos doce meses; y el agrario, que se anotó 5.355 ocupados más.
No obstante, esta mejora en el desempeño de las empresas de menor tamaño no está exenta de algunas sombras. El exdirigente sindical de UGT Alberto Pérez, que actualmente es colaborador externo del Grupo Adecco, destaca en su análisis de la estadística dos aspectos críticos que afectan a los trabajadores de las microempresas. Por un lado, apunta que la fuerte atomización de las empresas en España “condiciona las variables económicas, laborales y productivas”. ”Y tiene repercusiones negativas en la contratación y en las condiciones de trabajo: con mayor temporalidad y contratación a tiempo parcial no elegida, además de unos salarios más bajos”.
El experto recuerda, además, que los empleados en empresas de 1 a 5 trabajadores (que suman algo más de dos millones de ocupados) no pueden realizar elecciones sindicales en sus centros de trabajo porque no se lo permite la ley. Esto significa que dos de cada tres trabajadores de micropymes no tienen órganos de representación para negociar sus condiciones laborales.
Del lado empresarial, la asociación de trabajadores autónomos ATA ha criticado esta misma semana que los pequeños empresarios destinan 226 horas al año exclusivamente a realizar trámites con las diferentes administraciones y al cumplimiento de sus obligaciones fiscales, laborales y de Seguridad Social. Esta asociación ha calculado que, teniendo en cuenta un coste medio de 15 euros por hora de trabajo, estas 226 horas representan un coste de 3.390 euros anuales por autónomo. En términos globales, añade ATA, la burocracia y el cumplimiento normativo le cuestan al colectivo más de 11.000 millones de euros al año.
El repunte en el número de micropymes y la aceleración en el empleo que generan no impide que los pequeños empresarios se quejen de las trabas administrativas que soportan en su día a día. La asociación de trabajadores autónomos ATA ha criticado esta misma semana que los pequeños empresarios destinan 226 horas al año exclusivamente a realizar trámites con las diferentes administraciones y al cumplimiento de sus obligaciones fiscales, laborales y de Seguridad Social. Esta asociación ha calculado que, teniendo en cuenta un coste medio de 15 euros por hora de trabajo, estas 226 horas representan un coste de 3.390 euros anuales por autónomo. En términos globales, añade ATA, la burocracia y el cumplimiento normativo le cuestan al colectivo más de 11.000 millones de euros al año a gestionar trámites administrativos.

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