La naloxona cercana a ser asequible

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Un primer envío de naloxona que forma parte de un nuevo esfuerzo nacional para revertir las sobredosis, llegó de forma poco ceremoniosa.

El miércoles se entregaron 100.000 dosis del medicamento inyectable de Pfizer, que llegaron demoradas por los tiempos de espera y un embalaje poco descriptivo. Un chofer llevó dos enormes palés a un modesto almacén que alberga la recién creada organización sin ánimo de lucro Remedy Alliance, que se espera que distribuya cantidades masivas de naloxona barata a grupos comunitarios más pequeños. La cofundadora, Eliza Wheeler, observó la escena de las pilas que le alcanzaban hasta los hombros.

"Va a salvar muchas vidas", le dijo al repartidor, explicándole que había un antídoto contra la sobredosis de opioides dentro de las cajas. Más de 100 grupos de reducción de daños de todo el país ya han encargado 43.000 de esas dosis. En total, solo el primer envío podría salvar miles de vidas, según la organización sin ánimo de lucro.

"Ah caramba", dijo el conductor. "Bien hecho".

Los investigadores descubrieron que no hay ningún estado que disponga de suficiente naloxona para satisfacer la demanda, incluso cuando las sobredosis de drogas han aumentado hasta alcanzar una cifra récord. Pero los organizadores de Remedy Alliance, Wheeler, Maya Doe-Simkins y Nabarun Dasgupta, dicen haber encontrado una solución novedosa y aseguraron que "la escasez de naloxona asequible ha terminado oficialmente".  Su éxito, según los expertos en política de drogas, pone de manifiesto lo rezagados que quedaron los gobiernos en comparación con los esfuerzos no oficiales por conseguir un suministro satisfactorio y asequible.

Los organizadores, que anteriormente dirigían un club informal de compradores de naloxona, afirman que podrán hacer llegar más cantidad de antídoto a las manos de las personas que consumen drogas. Se atribuyen dos avances importantes: los acuerdos con los fabricantes de medicamentos para comprar el fármaco a un precio reducido y un sistema reestructurado que permite a los grupos comunitarios pedir la naloxona directamente a través de una tienda en línea, eludiendo una complicada red de regulaciones federales que ha restringido el flujo de naloxona en el pasado.

"Creemos que esto cambiará totalmente el panorama de la naloxona en Estados Unidos", dijo Dasgupta, presidente de la junta directiva de la organización sin ánimo de lucro y científico de la Escuela Gillings de Salud Pública Global de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill.

Los organizadores creen que sus esfuerzos, antes bajo el nombre de Club de compradores de la red de naloxona y seguridad de opioides, han revertido miles de sobredosis de opioides. El club distribuyó 1,3 millones de dosis en un año.  Ahora, en forma de organización sin ánimo de lucro, esperan crecer rápidamente, proyectando un nuevo total de 1,8 a 2 millones de dosis en los próximos 12 meses.

Eso podría suponer decenas de miles de vidas salvadas en un año, según Remedy Alliance, en un momento en el cual el país ha superado las 100.000 muertes por sobredosis cada 12 meses, matando desproporcionadamente a la población negra y a los estadounidenses nativos.

Es más probable que estas dosis lleguen a quienes necesitan naloxona, ya que las personas que consumen drogas confían en los grupos que practican la reducción de daños, un método para hacer frente a las consecuencias del consumo de drogas proporcionando agujas limpias y otra parafernalia para salvar vidas, según Remedy Alliance y Kendall LaSane, un estudiante de doctorado de UNC-CH que realiza una investigación independiente sobre los esfuerzos de la organización sin ánimo de lucro.

Remedy Alliance representa "una parte sustancial" de la naloxona que se distribuye en todo el país, dijo la directora ejecutiva de la Fundación Reagan-Udall, Susan Winckler, especialmente a los grupos comunitarios en los que confían más los consumidores de drogas, en lugar de las farmacias o las fuerzas del orden, que los usuarios evitan por temor a la estigmatización o a la detención.

"Creo que Remedy Alliance ha encontrado una solución elegante", dijo Winckler, cuya fundación está recopilando datos sobre la cantidad de naloxona que se produce.

La creación de Remedy Alliance supera un problema crítico con la distribución de naloxona, que durante años funcionó en una zona legal gris.

Las normas actuales de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) dicen que solo los distribuidores mayoristas con licencia pueden distribuir medicamentos con receta, a menos que los medicamentos sean para "razones médicas de emergencia". Los fabricantes de naloxona dijeron que no saben si los grupos de reducción de daños pueden acogerse a la excepción y han rechazado a los grupos que intentaron comprar naloxona de forma directa, incluidos los pocos que operan en las comunidades rurales de difícil acceso más afectadas por las sobredosis y la adicción.

El mes pasado, los senadores Maggie Hassan, Demócrata de Nueva Hampshire, y Rand Paul, Republicano de Kentucky, pidieron a la FDA en una carta que aclarara sus "ambiguas regulaciones" y "minimizara las barreras que aún impiden la compra, distribución o uso" de la naloxona.

Pero Remedy Alliance no espera que eso ocurra.

Después de que el Washington Post publicara un artículo en agosto de 2021 sobre el club de compradores que lucha por satisfacer la demanda de naloxona, Hikma Pharmaceuticals se puso en contacto con los organizadores.

Hikma donó inicialmente 50.000 viales al club de compradores cuando se enteró del problema de suministro el verano pasado y comenzó a formar un acuerdo para proporcionar naloxona a largo plazo producida a medida y con descuento, dijo el portavoz de la compañía David Belian.

Pfizer informó que su inventario de la ampolla de dosis única había vuelto a la normalidad a finales de julio y está cumpliendo con todos sus pedidos, dijo la portavoz Sharon Castillo.

Los organizadores del entonces club de compradores se reunieron con senadores, la FDA y la Casa Blanca para presionar por un mayor acceso a la naloxona, instando a que fuera designada como medicamento de venta libre y de emergencia. Al mismo tiempo, decidieron seguir adelante con la formación de una organización sin ánimo de lucro, lo que les permite recibir naloxona cuando otros grupos se niegan y convertirse en una especie de paraguas para las organizaciones de reducción de daños en todo el país.

"Había que correr y apresurarse para tratar de encontrar una solución y ponerla en el candelero y recibir un 'eso no funcionará' o un 'eso suena interesante, pero no puedo decir que sí' y 'deberías hablar con fulano'", dijo Doe-Simkins. "Todo esto ocurría con el telón de fondo de la escasez de naloxona".

Los organizadores esperan que los gobiernos puedan destinar financiamiento para suministrar más naloxona por otros medios, especialmente porque se espera que los acuerdos en el litigio nacional sobre la epidemia de opioides aporten más de $32.000 millones a las arcas estatales y locales.

Aunque cada vez mueren más personas y el suministro de drogas ilegales es cada vez más peligroso, el costo de la naloxona no ha dejado de aumentar, incrementándose más rápidamente en la última década, según Sarah Evans, directora mundial de reducción de daños de la Open Society Foundations.

Los gobiernos están pagando más que Remedy Alliance por la naloxona, y no la están distribuyendo tan bien, dijo Evans. Aunque Remedy Alliance ha logrado avances en ambos frentes, el de los costos y el de la distribución, los gobiernos deben plantearse cómo replicar ese éxito y ampliarlo.

"Tenemos que decidir, como comunidad y como sociedad, si está bien dejar morir a la gente que consume drogas", dijo Evans. "¿Nos sentimos cómodos con eso?"

Washington Post - Meryl Kornfield

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