Tres de cada cuatro nombres de pacientes con migraña son de mujer. En medicina hay enfermedades con un sesgo de género muy claro, pero en pocas la epidemiología es tan contundente como en esta patología neurológica. El estudio de mayo de 2025 Prevalencia, discapacidad e impacto económico de la migraña en España señala que alrededor de seis millones de personas sufren la enfermedad (el 13% de la población) y, de ellas, el 70% son mujeres y el 30% hombres; otras investigaciones elevan el porcentaje de pacientes mujeres por encima del 80%. Además, una de cada cuatro pacientes sufre la enfermedad en su forma crónica, es decir, tienen dolor de cabeza más de 15 días al mes.
Los datos cobran especial relevancia porque la migraña es la primera causa de discapacidad en mujeres jóvenes, según la Sociedad Española de Neurología (SEN), e impacta en todos los ámbitos, desde la vida de pareja y familiar hasta la actividad laboral. Patricia Pozo-Rosich, jefa del servicio de Neurología y responsable de la Unidad de Cefalea del hospital Vall d’Hebron de Barcelona, considera que la etapa en la que aparece es crucial: “Suele hacerlo en la adolescencia o en la juventud, el momento en el que tomamos las decisiones más importantes de nuestra vida, que pueden verse condicionadas por una enfermedad tan discapacitante como la migraña”.

“Hay mujeres que no se atreven a quedarse embarazadas porque tendrían que dejar la medicación contra la migraña”
Isabel Colomina, presidenta de la Asociación Española de Migraña y Cefalea (Aemice)
El origen primario de la sexta enfermedad más frecuente en el mundo (según la OMS) se ignora, pero los expertos apuntan que en los últimos años se ha ido acumulando mucho conocimiento científico que ahora permite tratar mejor a los pacientes. Se sabe que es poligénica y que, si el padre o la madre la sufre, la probabilidad de que los hijos la padezcan es mucho mayor. Es la experiencia de Isabel Colomina, presidenta de la Asociación Española de Migraña y Cefalea (Aemice): “Mi primera crisis, de un dolor horroroso, la tuve con 13 años, y mi padre, que tenía migrañas, me tumbó en una habitación con un paño de agua fría y hielo para que se me pasara”.
De la mano de la regla
Se conoce también que la migraña es epigenética, es decir, que hay factores ambientales que influyen en los genes para que aparezca la enfermedad. Uno de esos factores son los cambios hormonales, más acusados en la mujer; de ahí que sea mucho más frecuente en la población femenina. La doctora Pozo-Rosich recuerda que en la edad fértil las mujeres pueden tener ataques asociados a la menstruación o no relacionados con ella, pero en el primer caso tiene repercusiones muy importantes porque “los brotes son más difíciles de tratar, más prolongados y más severos”.
De la edad a la que Isabel Colomina tuvo el primer brote hasta ahora han transcurrido unos 50 años. Un periodo tan amplio en el ámbito de la investigación científica y en la práctica clínica ha supuesto un cambio radical en el abordaje de patologías muy prevalentes, como el cáncer o las enfermedades cardiovasculares. Ambas disponen desde hace años de estrategias o planes nacionales para responder mejor al reto de salud pública que suponen. Sin embargo, no ha ocurrido lo mismo con la migraña.
Radiografía de la migraña
¿A quién afecta?
- El 13% de la población española sufre la enfermedad
- Es la 6ª patología más frecuente en el mundo
- El 70% de los pacientes son mujeres y el 30% hombres
- Los primeros síntomas aparecen entre los 15 y los 30 años
¿Qué efectos tiene?
- El 50% de los pacientes sufre discapacidad grave o muy grave
- Es la 1ª causa de discapacidad en las mujeres jóvenes
- Impacto económico en España: más de 10.000 millones de euros al año
- El 25% de los pacientes ha perdido un empleo por la enfermedad
¿Qué situaciones provoca?
- El 41% de los pacientes sufre ansiedad
- Entre el 28% y el 55% tiene depresión
- El 68% presenta disfunción sexual
- Al 86% le afecta en el disfrute de la vida
Fuente: elaboración propia a partir de las fuentes consultadas.
Especialistas y pacientes destacan la importancia de incorporar la enfermedad a las estrategias de salud de la mujer y de elaborar un plan nacional, de manera que pueda garantizarse una atención integral y se minimice el impacto que tiene en el día a día de quienes la padecen.
Según la SEN, el 50% de los pacientes presenta discapacidad grave o muy grave. Isabel Colomina recuerda que “hay personas que definen el dolor como un clavo que entra por el ojo y sale por detrás, y otras que lo comparan con tener puesto un casco de moto cinco tallas más pequeña todo el día”. Al dolor hay que unir otros síntomas igualmente incapacitantes: fotofobia, fonobofia, intolerancia a los olores, vómitos, náuseas… La presidenta de Aemice apunta que “hay mujeres que no se atreven a quedarse embarazadas porque tendrían que dejar la medicación contra la migraña”.
En plena etapa laboral, entre los 25 y los 55 años, la prevalencia de la migraña alcanza su punto máximo. Al impacto en la calidad de vida y en el bienestar emocional que genera hay que sumar las dificultades en el ámbito laboral. El Libro Blanco de la migraña en España destaca que la enfermedad genera una reducción de la jornada laboral superior a 12 horas semanales en el 10% de los trabajadores que la sufren y el absentismo se eleva hasta 14,6 días al año entre las personas con migraña crónica.

“Hay que prevenir la progresión de la enfermedad cuando se tienen tres o cuatro días de migraña al mes, no cuando ya está descontrolada”
Patricia Pozo-Rosich, jefa del servicio de Neurología y responsable de la unidad de Cefalea del hospital Vall d’Hebron (Barcelona)
Los datos son concluyentes, pero son poco conocidos. Fruto de ese desconocimiento es la consideración de la migraña como una patología trivial a la que mucha gente resta importancia como si fuera un dolor de cabeza pasajero; nada más lejos de la realidad: “Suele trivializarse porque no se considera una enfermedad, y lo es. Hablamos de una enfermedad crónica que debe ser considerada y tratada como tal”, apunta Patricia Pozo-Rosich. La especialista une a su faceta clínica la de investigadora. Dirige el Migraine Adaptive Brain Center de Barcelona, un centro pionero para estudiar el cerebro de las personas con migraña, e insiste en la necesidad de un diagnóstico y un tratamiento personalizado y precoz: “Si el dolor no se trata, los brotes se convierten en una constante y la persona entra en un estado migrañoso, o sea, vive siempre con migraña”.
Diagnosticar antes, tratar mejor
La falta de sensibilidad sobre el alcance del dolor está muy extendida y se percibe en la ligereza de los comentarios que lo acompañan. “Lo peor que se le puede decir a alguien con migraña es: ‘Tómate algo’. Es como si tienes unas anginas con 40 grados de fiebre y te recomiendan tomar un caramelo de menta”, sentencia Isabel Colomina. Además, en ocasiones, la falta de sensibilidad se da también en el ámbito sociosanitario. El Libro Blanco de la migraña reclama, entre otras cosas, formación específica sobre la enfermedad tanto para pediatras como para profesionales de la educación. Asimismo, pide que se mejore la formación de los profesionales de Atención Primaria para que el diagnóstico y la prescripción de tratamientos, sobre todo los preventivos, sea el óptimo.
Incluir la migraña dentro de las estrategias de salud de la mujer permitiría, según especialistas y pacientes, avanzar hacia un modelo de atención preventivo, individualizado, rápido y acorde con las necesidades específicas de salud femenina. Además, una estrategia o un plan nacional garantizaría para todos los pacientes, mujeres y hombres, una atención multidisciplinar homogénea en toda España.
Fases de la enfermedad
Síntomas y su intensidad y duración
1
Fase premonitoria
De pocas horas a pocos días
- Bostezos repetitivos
- Antojos alimenticios
- Rigidez o dolor de cuello
- Fatiga
De pocas horas a pocos días
20% - 25% de los casos
- Cambios en la visión
- Problemas de lenguaje
- Sensación de hormigueo en la piel
3
Dolor de cabeza
De 4 a 72 horas
- Con frecuencia es unilateral
- Tiende a ser pulsátil
- Se puede agravar por la actividad física o el movimiento
- Vinculado a estímulos como el roce con la ropa o los cambios de temperatura
4
Resolución
De pocas horas a pocos días
- Los síntomas pueden ser tan incapacitantes como el propio dolor de cabeza
- Fatiga
- Deterioro cognitivo
- Cambios de humor
- El dolor de cabeza va desapareciendo
De pocas horas a pocos días
Otros síntomas
- Hipersensibilidad a la luz, los sonidos y los olores
- Náuseas y vómitos
- Mareos y desmayos
Fuente: elaboración propia a partir de las fuentes consultadas.
En la actualidad el retraso diagnóstico se traduce en casos tan llamativos como el de personas que acuden por primera vez a consulta después de años de sufrir dolores de cabeza. La doctora Pozo-Rosich atendió hace unas semanas a una mujer de más de 70 años que tomó durante décadas una aspirina diaria y solo acudió al especialista cuando estos dolores se intensificaron en el último año. No es un caso aislado. En la SEN estiman que poco más del 50% de los pacientes han recibido un diagnóstico adecuado de la enfermedad y que la automedicación está al orden del día.
El objetivo de los profesionales es lo que Patricia Pozo-Rosich define como un cambio de paradigma en el tratamiento: “Hay que prevenir la progresión de la enfermedad cuando se tienen tres o cuatro días de migraña al mes, no cuando ya está descontrolada”. Los tratamientos actuales permiten reducir entre un 50% y un 75% la frecuencia de los brotes, de forma que una persona que sufra cuatro brotes al mes, puede pasar a tener uno o dos. “El problema es cuando la migraña está descontrolada y la persona tiene 20 brotes mensuales. Por mucho que se reduzcan, seguirá teniendo ocho”, apunta la especialista.
Un segundo desafío es conseguir que los pacientes sigan el tratamiento porque la adherencia terapéutica es clave en la evolución de una migraña crónica. Las pastillas tardan entre cuatro y seis semanas en surtir efecto y los tratamientos preventivos han de aplicarse al menos durante un año. “En el conocimiento de la migraña estamos a un nivel radicalmente distinto al que teníamos a principios de este siglo”, apunta Pozo-Rosich pero, como en otras áreas de la medicina, ese conocimiento requiere de aliados. La disciplina y la paciencia de los pacientes para seguir el tratamiento son ineludibles para controlar los brotes de una enfermedad cuyo curso la medicina ha empezado a modificar.

hace 2 meses
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