El ‘no’ fracaso televisivo de Marc Giró

hace 3 dias 52

“A modo de epílogo, quisiera compartir una reflexión solo con ustedes. Según los expertos en televisión, las dolencias de este programa que hoy acaba han sido que repito demasiado que soy de izquierdas, que repito demasiado que soy mariquita y que se me nota mucho que soy catalán, un tres en uno. Me aconsejan que no lo diga y que no se me note tanto para llegar a un público más generalista, ya que de esta manera no expulsaría a todos aquellos espectadores que lo que buscan es, yo qué sé, evasión, equidistancia, fantasía. Pero claro, ¿quién se creen que soy para ofrecer al público soberano todo eso? ¿un dealer? ¿Paz Padilla? (…) Y ¿por qué esto que me piden a mí no se lo piden a presentadores con discursos de derechas? Bueno, igual no se lo piden porque ellos no dicen abiertamente que son de derechas, igual que no tienen que decir que son heterosexuales, ¿qué cómodo, ¿no? Llegados a este punto, la pregunta que legítimamente me hago es, ¿merece la pena todo esto? Debo meditar si vuelvo más generalista y moderado a base de monólogos sobre mi suegra, el gimnasio o las apps de citas, de modo que cuando me entrevisten, en el titular, en lugar de poner ‘soy de izquierdas y antifascista’ ponga aquello que dicen algunos cómicos, ‘solo busco hacer reír’. Lo pensaré, ¿eh? Lo pensaré”.

No tengo en la cabeza ahora mismo a ningún presentador de entretenimiento ni de ningún otro tipo que sea tan franco, ni tan inteligente, ni desde luego tan elegante, ni que domine con esa precisión la ironía, sin ser antipático, ni cínico, ni desabrido como Marc Giró. Ni que regale momentos televisivos tan fetén como este de Cara al show.

— ✨🕺🏼 Cara al Show con Marc Giró 🦩✨ (@caraalshow) July 7, 2026

Vaya por delante algo, para que nadie piense que esta va a ser una columna fría o aséptica u objetiva: Marc y yo nos conocemos desde tiempos remotos, cuando él no era la estrella televisiva que es hoy, aunque sí una estrella en todos los encuentros mundanos. Y le quiero, sí. Y puedo asegurar que es el mismo Marc Giró, este de ahora, que aquel de entonces. El mismo al que fichó RTVE, el mismo que contrató Buenafuente para su programa de La Sexta, el mismo colaborador del Hoy por Hoy de Gemma Nierga, en la Cadena SER, el mismo incluso de las incursiones en Espejo público. Por supuesto, el mismo que La Sexta captó para ponerlo al frente de un late a su altura.

Ha acabado su temporada y las cosas, en audiencia, no han ido seguramente como la cadena esperaba. Ni la cadena ni yo (me ha dado mucha rabia que no pegara pelotazo, es la verdad), que estaba convencida de que los que lo seguíamos en La 2 primero, y en La 1 después, nos íbamos a ir en masa a seguirlo también en La Sexta y que sería, sin duda, lo más visto de la temporada. Me equivoqué, nos equivocamos. Ha acabado con un 5,4% de media (430.000 espectadores) tras 11 entregas, un dato bajo para las expectativas, que eran muchas y muy notables y muy razonables.

Marc Giró, en una entrevista con EL PAÍS el pasado junio.Carles Ribas

¿Es un dato bajo? Bueno, en términos de media de la cadena, claro. Pero de ninguna manera es un fracaso televisivo. Un fracaso es ensuciar la tele con contenidos perversos, con ruindades, con maniqueísmos. Un fracaso para la cadena sería hacer una cosa distinta a lo que le has prometido al espectador. Un fracaso es asegurar a los espectadores que hay ovnis, o cientos de muertos en un parquin de Valencia, durante la dana, o crear en el imaginario colectivo que si te vas a comprar el pan van a venir los inmigrantes, los menas, van a ocupar tu casa y se van a quedar para siempre. Por poner un par de ejemplos.

Yo he asistido desde abril, con una fidelidad que ya no suelo tener, a todos sus programas, en directo o en diferido; sus monólogos han sido lo mejor del día televisivo, sin parangón, y me reconfortaba ver que el mismo Marc acerado y franco, antifascista, feminista, progresista, locuaz, sin ambages, estaba ahí, en la tele, para dar candela a todos los fachas, y, por qué no decirlo, a los moderados votantes de izquierdas, que como bien dijo Marc en ese monólogo final, quizá preferían algo más tibio.

Cuando lo contrataron, los de la cadena de Atresmedia debieron pensar: va detrás de El intermedio, también con su sátira política, ya tiene legión de fans, llega inmerso en esta apuesta nuestra de recuperar el espíritu de cadena “de izquierdas” de La Sexta, va a tener una campaña de promoción inmensa…. Nada puede salir mal.

¿Y qué ha pasado? Pues allá voy a decir por qué la audiencia ha sido menor de la esperada, como si yo tuviera de pronto la valentía de Giró. Teniendo en cuenta que el programa que había hecho varias temporadas en RTVE era sin duda el mismo que en La Sexta, teniendo en cuenta que el formato, la puesta en escena, sus puntos de vista no han cambiado apenas, lo que veo es esto. Yo me imagino al público que acaba de ver a el Gran Wyoming, un hombre bravo, en un formato clásico, con una mujer que lo acompaña y que se dedica a lo serio (y bien que lo hace la Sabatés, por cierto); me imagino al espectador de Ferreras y su bravura también; me imagino al espectador al que le resulta grato el humor de Alfonso Arús; me imagino a todos aquellos amigos de Pedro Sánchez, que estaban desconcertados con “cierto feminismo”, y veo lo que piensan: qué necesidad de tanta pluma, por qué esa loa a las lenguas cooficiales, teniendo como tenemos el castellano puro, basta de bromitas sexuales, no, un poquito de testosterona, por favor, tanto feminismo radical nos va a traer problemas… Y los veo marchándose a cualquier plataforma a ver un thriller con una muchacha desaparecida a la que un desalmado psicópata, que tuvo una madre tóxica como la de Psicosis, acabará descuartizando.

— ✨🕺🏼 Cara al Show con Marc Giró 🦩✨ (@caraalshow) July 7, 2026

¿Ha tenido libertad absoluta en La Sexta para hacer su programa? Sí. ¿Tenía más en TVE? No me consta, el mismo margen, la misma calma de Marc, que tal y como contó en mil entrevistas: “a mí me han contratado para hacer el pingüino, luego no me pueden pedir que haga magdalenas”. La tele es cruel por naturaleza, por dentro y por fuera en muchísimas ocasiones, y no suele ser ni fácil ni habitual mantenerse incólume. Marc ha hecho toda una temporada sin cambiar ni una coma de lo que él ofreció, de lo que la cadena compró, de lo que los espectadores que ya le seguíamos esperábamos. Ha hecho un programa inteligente, divertido, con su dosis de ternura, de dardos directos a abrir las miradas obtusas…

Sus monólogos son un grito con humor contra la estulticia, contra el desamparo, a favor de un clarísimo sentido común. Dirán algunos, bueno, eso es porque tú eres una roja irredenta, pero podríamos decir lo mismo, lo del sentido común, de Iker Jiménez, o cualquier otro comunicador de cualquier otra cadena o de esta incluso, que no esté en tu línea editorial. La ínclita polarización. Bueno, aquí quería yo llegar: efectivamente, sí, soy una roja, y no, desde luego que no es lo mismo una cosa que la otra. Desde luego que no es lo mismo defender los valores democráticos abiertamente y usar la ironía demoledora como arma para contar, por ejemplo, que el examen que han de pasar los que aspiran a obtener la nacionalidad española, no lo aprobaríamos muchos de los nacidos aquí, y por tanto, desmontar esa parafernalia, que apelar desde la tele a los instintos más bajos, al miedo irracional a los otros, a lo más primitivo, a la mentira, a lo fake sin reparos. Lo he visto en 1.000 programas de cadenas varias, privadas y públicas autonómicas (como Telemadrid). Y mira tú por donde, pese a lo que se dice, nunca lo veo, con esa dimensión, en la cadena pública española. Podemos jugárnosla en una comparativa. Y aquí, en este punto, me preparo para las bofetadas, los insultos, los bots y sus cositas, venga.

La Sexta ha anunciado que el programa vuelve en otoño, que pretenden que sea un programa fijo en la parrilla. Habría sido injusto lo contrario, y yo lo celebro de veras. Y contestando a la pregunta de Marc, por supuesto que merece la pena.

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