El aroma de la inspiración y la piedra de la locura

hace 2 semanas 31

En realidad, los molinos que se convirtieron en gigantes a los ojos de Don Quijote nunca fueron molinos, sino gigantes que tomaron el aspecto de molinos. A partir del juego cervantino, vamos a tratar la locura como un atributo de genialidad.

Para ello vamos a tomar como referencia el trabajo del famoso neurocientífico Javier DeFelipe, cuyas aportaciones al campo de la microanatomía del cerebro han servido para comprender el comportamiento de las partículas microscópicas que estructuran la corteza cerebral. En su libro de reciente aparición titulado De Laetoli a la luna (Crítica), DeFelipe nos lleva a través de un viaje por el cerebro humano, desentrañando los misterios que encierra y despejando sus incógnitas.

Durante el trayecto no puede faltar la parada de rigor en el Museo del Prado, pinacoteca que expone el famoso cuadro La Extracción de la piedra de la locura del pintor neerlandés conocido como El Bosco. Se trata de un grabado satírico donde, con su estilo gamberro, el pintor se burla de las personas ignorantes que se dejaban operar la locura. El puñal que atraviesa la bolsa del dinero —señala DeFelipe— es el símbolo de la estafa.

De esta manera tan didáctica, DeFelipe nos va introduciendo en la consciencia, en la autoconsciencia y en el goce intelectual que hace vibrar nuestras neuronas hasta ponerlas a emitir un canto polifónico. Por eso, el cerebro enferma cuando nuestras neuronas desafinan. En el apartado dedicado a la relación entre locura y creatividad artística, DeFelipe llega hasta la obra del médico renacentista Juan Huarte de San Juan (1530-1588) titulada Examen de Ingenios para las Ciencias, donde hace referencia a Platón, quien aseguraba que los poetas nacieron endemoniados. También hace referencia a Aristóteles, quien atribuía el origen de la poesía a la calentura del cerebro de los poetas, siendo la creatividad asunto del temperamento cerebral.

Cervantes tardó 15 años en escribir el Quijote y Terry Gilliam casi 30 en rodar su película. El director en el documental 'Lost in La Mancha' (2000).Cervantes tardó 15 años en escribir el Quijote y Terry Gilliam casi 30 en rodar su película. El director en el documental 'Lost in La Mancha' (2000).

Dicha hipótesis aristotélica es tomada por Huarte de San Juan para contar el caso de un paje necio que acabó convertido en un hombre brillante. Según Huarte de San Juan, llegaron a tanto sus delirios que se creyó rey por culpa de la temperatura del cerebro que le mudo a caliente. La cosa no queda aquí, pues cuando toca citar ejemplos de creatividad y locura, el primero de la lista es Edgar Allan Poe quien, en el cuento Eleonora, escribe acerca de la locura como forma elevada de inteligencia: “Aquellos que sueñan de día conocen muchas cosas que escapan a los que sueñan solo de noche”.

Para terminar, DeFelipe muestra el estudio del psiquiatra Felix Post donde señalaba trastornos notables en compositores como Chopin y Stravinsky, en pintores como Matisse y Monet y en escritores como Camus y Dickens. Así como trastornos graves en Falla y Wagner, Picasso y Van Gogh, Hemingway y Kafka, entre otros tantos artistas. Llegados aquí, DeFelipe se pregunta si los primeros artistas podrían haber tenido problemas mentales que se propagaron a lo largo de nuestra evolución.

Una vez leído el trabajo de Javier DeFelipe podemos afirmar que la riqueza infinita que contiene toda expresión artística es el resultado de una mente en forma finita que busca su infinitud a través de los pasillos que conducen a la locura.

Tal vez por eso, Cervantes sabía que aquellos molinos escondían un secreto terrible bajo su forma; un secreto que solo podría ser desvelado por un loco al que se le secó el cerebro por culpa de tantas novelas de caballerías como leyó.

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