El algoritmo de compras de Anthropic optimiza los márgenes

hace 8 horas 47

El jefe de Anthropic, Dario Amodei, va de compras con ojo de contable. La posible operación de 5.100 millones de euros por Decart, según informó Bloomberg, resulta prosaica al lado de las transacciones más llamativas de sus rivales en inteligencia artificial. Sin embargo, si funciona lo que promete la startup —exprimir más rendimiento útil de chips y modelos—, el beneficio para la creciente factura de servidores de Anthropic podría ser enorme. Es una señal de que, con Amodei mirando ya hacia una salida a Bolsa, la batalla de los chatbots se está desplazando hacia optimizaciones cada vez más difíciles.

Decart, fundada por los hermanos israelíes Dean y Orian Leitersdorf, cuenta entre sus inversores con el fabricante de chips Nvidia y la firma de capital riesgo Sequoia Capital. Su última valoración, en mayo, fue de 3.400 millones de euros. Incluso con la prima que se le atribuye, sería una operación menor que la compra por parte de OpenAI de io, la startup del diseñador del iPhone Jony Ive, por 5.550 millones, y desde luego que el zarpazo de 51.000 millones de SpaceX sobre Cursor, la firma de herramientas de vibe coding. Mientras esas dos adquisiciones giran por completo en torno a atraer clientes —ya sea con aparatos vistosos o con software práctico—, Decart tiene tanto que ver con la eficiencia.

En esta fase de la carrera, con la herramienta Claude Code disparando los ingresos de Anthropic, Amodei se puede permitir el lujo de centrarse en optimizaciones. Los analistas de PitchBook estiman que el margen bruto de la compañía, tras unos costes compuestos de forma abrumadora por computación e infraestructura, alcanzó el 44% en el segundo trimestre. Si los ingresos llegaran este año a 85.000 millones, como esperan ahora los inversores según el Financial Times, eso implicaría una factura de hasta 48.000 millones. Una mejora de eficiencia del 10% ahorraría, por tanto, hasta 4.800 millones al año.

Comprimir los costes se vuelve especialmente importante si el liderazgo técnico empieza a importar menos a los clientes. Los datos que rastrea Ramp, gestor de gastos corporativos, sugieren que Fable, el modelo más avanzado de Anthropic, apenas representa el 11% del gasto empresarial en los productos de la compañía: muchos más dólares van a chatbots más baratos. Con Meta Platforms y SpaceX empujando alternativas económicas, Anthropic puede tener una pelea dura en la gama baja del mercado.

Un precio de 5.100 millones supondría un salto considerable respecto a la valoración de Decart hace apenas tres meses. Pero los costes de computación son, si acaso, aún más importantes en un mundo en el que los clientes ya sopesan precio y rendimiento. Es una forma brutal de competencia, sobre todo en medio de compromisos disparados para adquirir capacidad de servidores. El capricho comprador de Amodei quizá no sea más que el reconocimiento de esa realidad.

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