Comprad, comprad, como si no hubiese un mañana: así seducen a los jóvenes con los pagos fraccionados

hace 1 semana 15

Todo, al alcance, sin importar cuánto dinero quede en el banco. La industria de los pagos digitales ha refinado la fórmula para que los clientes puedan realizar cualquier compra sin pagar por ella de inmediato. Son las plataformas BNPL (compra ahora y paga después, por sus siglas en inglés), que han reconfigurado las finanzas personales. Aunque existen desde hace una década, la vorágine de compras compulsivas durante la pandemia sacó a la luz a empresas como Klarna, Aplázame o SeQura.

Actualmente, resulta casi excepcional encontrar un portal en internet que no incluya la opción de fragmentar los pagos, normalmente en tres o más cuotas. En España, estos préstamos al consumo son el método de pago con mayor crecimiento, y se prevé que aumenten a una tasa anual compuesta del 39% en tres años, según la consultora WorldPay.

La agilidad con la que funcionan plataformas como Klarna la conoce bien Ignacio Vilte (26 años), quien ha aplazado pagos tan distintos como un viaje a Roma con su pareja, la adquisición de utensilios para su hogar y hasta el regalo de cumpleaños para un amigo. “Nos ha permitido alcanzar un nivel de vida que antes era aspiracional”, relata Vilte, quien normalmente mantiene uno o dos créditos activos en la plataforma sueca. Aunque la fiebre del BNPL no está solo financiando caprichos. Kenneth Pachacama (31 años) tampoco dudó en aplazar su tratamiento de ortodoncia que superaba los 1.500 euros cuando vio que podía pagarlo en 12 cuotas. “Terminé pagando 50 euros de interés, una cifra difícilmente igualable en cualquier otro tipo de préstamo”, cuenta. Eric Bugglin-Borer (36 años) también ha usado estos sistemas una decena de veces: “Siempre para pagar cosas caras, como mi máster o un teléfono móvil”.

Los bajos intereses —incluso la ausencia de los mismos— han seducido a la mayoría de los compradores que difícilmente tendrían acceso a un crédito tradicional. El servicio prescinde de nóminas o pruebas de ingresos frecuentes y el crédito suele aprobarse en minutos gracias a los algoritmos propios de cada empresa. Carlos Iñíguez, responsable en España de Klarna, explica que analizan la capacidad de devolución utilizando “datos internos y fuentes externas, incluidos soft checking a agencias de información crediticia en España” para aprobar una compra. Con este sistema de pago diferido, el prestamista BNPL retiene entre el 2% y el 9% de cada transacción de un vendedor como Ebay o Wallapop, mientras que el cliente puede disfrutar de sus productos de inmediato. Cuando llega el momento de pagar una cuota, la plataforma retira el dinero de la cuenta bancaria del usuario.

David Bäckström, consejero delegado de SeQura, una start-up barcelonesa enfocada en facilitar el pago de servicios educativos y sanitarios, defiende que esta tecnología permitirá acceder a los servicios necesarios en un momento tenso para la economía de la clase media. “Queremos acompañar a los usuarios en este ajuste, para no dejar a nadie atrás”. SeQura cerró con 140 millones de euros en facturación en 2025 tras encadenar tres años consecutivos con un crecimiento del 50% en ventas, según datos de la compañía. Por ahora, la preferencia de los consumidores por estos modelos de pago no muestra señales de enfriarse. España alcanzó los 7.400 millones de euros en este tipo de compras en 2024 y la cifra podría duplicarse antes de 2030, según Research and Markets.

“Estas plataformas han sabido leer el momento por el que atraviesa la población joven —su principal público—, inmersa en la economía de las experiencias, donde prima la satisfacción instantánea frente a la planificación a largo plazo”, explica Elizabeth Ruiz, experta en bienestar financiero. Un estudio de 2025 de la Autoridad de Conducta Financiera del Reino Unido reveló que los usuarios de BNPL eran, en promedio, más jóvenes, menos solventes y tenían mayores niveles de deuda.

Algunas empresas con largo recorrido en el mundo de los pagos electrónicos tampoco han desaprovechado la oportunidad. PayPal, por ejemplo, ahora dispone de servicios BNPL. Beatriz Giménez, responsable de la plataforma en España, señala que la apuesta ha permitido tener mejores tasas de conversión, mayor valor promedio de los pedidos y mayor retención de clientes: “En general, las soluciones BNPL mejoran la experiencia digital: facilitan a los consumidores la elección de una compra más completa, más conveniente o de mayor valor”, dice.

España cuenta con otros importantes representantes de la industria. La start-up madrileña Aplázame —adquirida por el banco WiZink en 2018— superó las 893.000 transacciones y financió nuevos créditos por un importe de 250 millones de euros en 2024. La fintech permite a los usuarios financiar sus compras hasta por 36 meses. Alma (Francia) y Scalapay (Italia) son otras compañías europeas que han ganado popularidad. Los ingresos de la empresa francesa crecieron un 32% interanual hasta los 114 millones de euros, lo que le permitió cerrar con beneficios por primera vez en su historia. Mientras que la italiana registró un volumen de transacciones de 1.400 millones de euros en 2024, frente a los 850 millones del año anterior.

La reina del tablero

Aunque, sin duda, la reina del tablero es la sueca Klarna, que domina el mercado BNPL global con un 72% de cuota en compras web, por delante de su competidor australiano Afterpay, que apenas consigue rascar un 12,3%, según datos de la firma de investigación CoinLaw. La empresa cerró 2025 con un aumento del 25% en las ventas hasta alcanzar los 3.500 millones de euros, con un beneficio de 65 millones. Ahora estudia cómo integrarse en los modelos de lenguaje como ChatGPT, por donde pasa el futuro del comercio digital. En su folleto de salida a Bolsa, la fintech expresó su ambición de convertirse en “el socio de los consumidores para sus gastos y ahorros cotidianos, disponible en todas partes y para todo”.

“Para todo” es una ambición mayúscula, pero quizás acertada cuando hay pocos servicios o productos en los comercios en línea que no estén al alcance de una financiación exprés. “En Argentina”, recuerda Vilte, “podías financiar hasta el billete del autobús o la cesta de la compra”. A medida que la industria facilita la adquisición de bienes y servicios, “ya no te preguntas si quieres esto o lo otro, sino en cuántos meses vas a ser capaz de pagarlo”, concluye. “Te ayuda en un momento en el que no tienes capacidad de pedir préstamos a ningún otro sitio”, cuenta Gustavo Coello (32 años). Cuando adquirió los servicios de Aplázame, explica, se encontraba sin trabajo.

La mayoría de los bancos españoles han apostado por no quedarse atrás y en los últimos meses han lanzado alternativas BNPL como parte de su cartera de servicios. Sin embargo, la presidenta de la Asociación de Usuarios Financieros (Asufin), Patricia Suárez, aconseja leer la letra pequeña de los contratos antes de hacer clic en comprar. “Se está fomentando un consumo poco responsable”, defiende Suárez, quien ha documentado un aumento del endeudamiento juvenil a raíz de la expansión de estas plataformas. “El problema es que es difícil hablar de consumo responsable cuando toda la industria dice lo contrario”, concluye.

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