Por Edgardo Avelar
28 Jul 2026, 19:03 PM EDT
El All-Star Game 2026 entre la Liga MX y la MLS llega a Charlotte despojado de sus figuras principales, evidenciando una paradoja comercial en un contexto de saturación de calendario. Este evento, diseñado como un escaparate de talento, se ha convertido en una simulación que prioriza el negocio sobre el espectáculo deportivo tras un extenuante trajín competitivo.
El combinado mexicano llega con la urgencia de sacudirse una marcada paternidad en el historial, donde registran tres derrotas y una sola victoria desde que se instauró este formato conjunto en 2021.
Lo que nació como un atractivo escaparate de marketing norteamericano se ha transformado, en su edición 2026, en una confrontación descafeinada. La alarmante falta de planeación de los directivos —que volvieron a asfixiar los tiempos de descanso de los futbolistas tras el exigente trajín del Mundial 2026 y el arranque inmediato del torneo doméstico— terminó por pasarle factura al espectáculo.
El historial: La hegemonía de las barras y las estrellas
El terreno de juego no miente. Aunque las competencias de clubes de la zona suelen estar pintadas de verde, blanco y rojo, el formato del Juego de Estrellas le pertenece casi por completo a los estadounidenses. Así ha sido el historial de enfrentamientos previos:
- 2021 (Los Ángeles, CA): MLS 1-1 Liga MX. Los locales se impusieron 3-2 en una dramática tanda de penales
- 2022 (Saint Paul, MN): MLS 2-1 Liga MX. Segunda victoria consecutiva de la liga estadounidense con goles de Carlos Vela y Raúl Ruidíaz.
- 2024 (Columbus, OH): MLS 1-4 Liga MX. La única e inapelable victoria mexicana, una goleada comandada por la contundencia de Juan Brunetta y Oussama Idrissi.
- 2025 (Austin, TX): MLS 3-1 Liga MX. La MLS recuperó el trono con autoridad ante más de 20 mil espectadores en el Q2 Stadium.
El golpe definitivo provino de Chivas
Más allá de la ausencia de Lionel Messi (Inter Miami), que obviamente representa un duro golpe a la taquilla del evento, la estocada final vino desde Guadalajara. En vísperas del parón por la Leagues Cup y priorizando su duelo de la fecha 3 ante Puebla, la directiva de Chivas determinó no prestar a su base de futbolistas: Armando “Hormiga” González, Bryan González, Richard Ledezma y Brian Gutiérrez se quedaron en Verde Valle.
Esta decisión de proteger a sus activos evidencia el nulo valor que las escuadras competitivas le están otorgando a un torneo de exhibición metido con calzador. A ellos se sumaron bajas sensibles en el resto de los planteles, como la joven promesa Gilberto Mora de Xolos y el experimentado arquero Nahuel Guzmán de Tigres.
El vacío futbolístico: El Rebaño pierde sus motores
El gran problema del All-Star Game es que las ausencias rojiblancas no son simples nombres de relleno; son las realidades del fútbol mexicano. Brian Gutiérrez y Richard Ledezma se han consolidado como los auténticos motores y generadores de Chivas.
Su espectacular momento no es casualidad: ambos futbolistas completaron con éxito su One-Time Switch ante la FIFA para defender la camiseta de la Selección Mexicana tras su pasado en selecciones estadounidenses.
Tener en el terreno de juego a dos de los mediocampistas creativos con mayor proyección en la Liga MX era el principal argumento futbolístico para competirle al dinamismo de la MLS. Al bajarse del avión promocional, Chivas prefiere priorizar el torneo local y cuidar a dos joyas que ya están en la mira de clubes de Europa, privando al juego de estrellas del verdadero talento diferencial de la liga.
Un show comercial que le da la espalda al jugador
La devaluación del encuentro es lógica. La FIFA y el sindicato de futbolistas (FIFPRO) establecen periodos de descanso obligatorios tras torneos internacionales de alta exigencia, pero las ligas ignoraron estas cargas físicas al diseñar el calendario actual.
NO VAN AL ALL STAR
Hormiga, Cotorra, Brian y Ledezma no viajarán a Charlotte para el Jurgo de Estrellas. Si lo harán Kevin y Rey. pic.twitter.com/H8BZIbPht7
Al final, el sentido común imperó en los escritorios de los clubes de la Liga MX, pero desnudó las carencias operativas de los organizadores. El All-Star Game carecerá del brillo de otras ediciones; será el vivo recordatorio de que, por más que se intente exprimir el negocio en beneficio de los dólares, el físico de los futbolistas tiene un límite.
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