Colas de hasta cinco horas, vuelos perdidos, quioscos que no funcionan, falta de personal... El nuevo sistema electrónico de controles fronterizos de la UE (EES, por sus siglas en inglés), plenamente en vigor desde abril de este año para los ciudadanos ajenos a la Unión Europea, provoca escenas de caos en algunos aeropuertos europeos e inquieta tanto a pasajeros como operadores aeroportuarios ante la llegada del verano. En contraste con ese escenario, Alicante, uno de los principales destinos de los turistas británicos en temporada alta, funciona con relativa fluidez para la mayoría de los pasajeros que aterrizan estos días en ese aeropuerto, llegados, entre otros lugares, de Mánchester o Newcastle. Pese a todo, algunos viajeros se quejan de la confusión que supone someterse a nuevos controles y advierten que quedan elementos por perfeccionar. Más allá de Alicante, otros aeropuertos españoles, entre ellos el de Madrid, el de mayor actividad en España, sí registran más incidencias.
El nuevo registro digital sustituye desde abril al sellado manual de pasaportes en las fronteras del espacio Schengen. El objetivo era aplicarlo en todas las entradas a la UE de ciudadanos extracomunitarios, pero algunos países —España no está entre ellos— han pedido flexibilidad en las fechas por las dificultades para cumplir con los requisitos sin generar aglomeraciones y retrasos.
Familiares esperan en la sala de llegadas del aeropuerto Alicante-Elche, el 22 de julio.JOAQUIN DE HARO RODRIGUEZUna de las quejas por falta de información sobre el nuevo procedimiento proviene de Summer Gee-Fitzmaurice (21 años, Liverpool). “Hubo una mujer que tuvo que volver a hacerlo [escanear sus documentos y registrar sus huellas y rostro en el quiosco] varias veces. Para nosotras fue como ‘Date prisa, adelante", explica la joven tras aterrizar en Alicante con su familia en una noche de mediados de julio. Ella y sus allegados consideran que la situación hubiera sido diferente de haber tenido informaciones claras en la zona de los controles sobre cómo proceder, y que la hora tardía de llegada probablemente haya contribuido a la confusión.
Los británicos constituyen el primer mercado en cuanto a llegadas de turistas extranjeros a España. Y al contrario que otras nacionalidades, se desplazaron casi un 7% más en junio respecto al mismo mes de 2025, según las últimas cifras publicadas este jueves por el Instituto Nacional de Estadística (INE).
Lauren D. (30 años, Chesterfield), que ha viajado a Alicante con tres amigas para su despedida de soltera, coincide en que el sistema es algo confuso y puede mejorarse: “Fuimos a escanear el pasaporte, el rostro y las huellas, y luego caminamos unos 100 metros, ni eso, y tuvimos que volver a escanear el pasaporte y el rostro”. Aunque cree que evitaron colas gracias a la escasez de viajeros en ese momento y valora que el EES ofrece un control menos incómodo: “Es mucho mejor que el control de pasaportes habitual, cuando [los agentes] te miran arriba abajo. Me sentía muy juzgada de esa forma”.
Otros pasajeros, también británicos, reconocen que no les molesta el procedimiento, sino el concepto en sí. “Es un proceso sencillo, pero el concepto es discriminatorio”, apunta una mujer llegada de Londres (el Reino Unido abandonó la UE de manera definitiva en enero de 2021). Y añade que está “contenta” de que el nuevo primer ministro del Reino Unido, Andy Burnham, haya descartado la idea de implementar un carné de identidad electrónico, con carácter obligatorio, para los ciudadanos del país.
Lauren D. y sus amigas, a su llegada al aeropuerto de Alicante-Elche, el 23 de julio.JOAQUIN DE HARO RODRIGUEZYa fuera de la zona de controles, el personal de traslados del aeropuerto tiene su propia perspectiva. Ana, trabajadora de Alicante Transfers, que prefiere no dar su apellido, detalla que los incidentes suelen ocurrir los fines de semana: “Viernes y sábado hay un montón de problemas con los pasaportes. La gente que no sabe dónde debe ir y no hay un servicio por el otro lado [donde se hacen los controles] que te pueda ayudar. Eso es lo que me dicen mis clientes”.
También destaca un patrón recurrente entre las personas con movilidad reducida: “Cuando tengo clientes en silla de ruedas, a veces tardan más de una hora. La familia sale y me dice, ‘Mira, esperamos a mi mamá que está en silla de ruedas’. A veces esperamos 20 o 30 minutos más para que salga esta persona”. A ello, según Ana, se suma un retraso general entre los británicos que deben hacerse la toma de huellas. “Tarda mucho”, lamenta.
Fallos a escala europea
Ubicados en las salas de salidas y llegadas de los aeropuertos, los quioscos del EES están sujetos a altos niveles de seguridad, como ha podido comprobar este periódico. Una fuente policial, que pide anonimato, asegura que incluso el cuerpo para el que trabaja tiene restricciones para acceder a esa zona.
En cuanto a la gestión de esos puntos, si bien la situación parece estar controlada en el aeropuerto alicantino, viajeros y aerolíneas denuncian un escenario más preocupante en otros puntos de Europa.
Leigh Sutton (54 años, Warwickshire) ya ha utilizado el EES en Alicante en dos ocasiones, en julio y también en junio. “Llegué desde Bristol y en ambas ocasiones fue bastante sencillo. Creo que debe de haber unos cinco o seis empleados [en la zona de controles] y todo funcionaba bien”, asegura. Pero reconoce que su experiencia difiere mucho de la de su hermano, en Grecia. “Simplemente no estaban preparados”, sostiene este británico.
Leigh Sutton y su hermano, en la sala de llegadas del aeropuerto Alicante-Elche, el 23 de julio.JOAQUIN DE HARO RODRIGUEZA principios de verano, nueve países europeos, entre ellos Grecia, enviaron una carta a la Comisión Europea. Pedían que se prolongue la actual flexibilidad que permite suspender los nuevos controles fronterizos de forma temporal en circunstancias excepcionales y cuyo plazo de validez acaba el próximo 6 de septiembre. Los demás países firmantes son Bélgica, Francia, Alemania, Italia, Malta, Países Bajos, Portugal y Suiza.
Alejandra Ruiz, portavoz de la compañía Ryanair en España, insiste en que son muchos los Estados que no cuentan con los medios para asegurar el buen funcionamiento del EES en sus aeropuertos y cita algunos españoles. “En España están Málaga, Tenerife Sur y Lanzarote, además de Palma de Mallorca y Madrid. Y luego estamos viendo otros puntos con dificultades en Europa como Milán-Bérgamo, Milán-Malpensa, Verona, Berlín, Colonia, Cracovia o Budapest, entre otros”, explica por teléfono. “El sistema falla, es muy lento, y algunos aeropuertos, ya incluso meses después de que [el EES] entrara en vigor, no tienen los llamados quioscos”, añade. Donde más incidencias detecta Ruiz es en Lanzarote, en especial en vuelos que conectan con el Reino Unido.
Amber Matthews (47 años, Exeter) asegura no tener buenos recuerdos de su primera experiencia en el aeropuerto de Madrid-Barajas hace unos meses. “Esperé unas dos horas en Madrid. Las máquinas no funcionaban, no tenían personal suficiente...”, relata. James Kennedy (21 años, Guernsey), que pasó por los controles fronterizos de Barajas el pasado mes, también estima en al menos una hora el tiempo de espera. “Lo que más me confundió fue que no tenía muy claro adónde tenía que ir ni qué tenía que hacer. Me pareció bastante desorganizado y con un montón de complicaciones innecesarias”, resume el joven.
La zona de embarque del aeropuerto Alicante-Elche, el 22 de julio.JOAQUIN DE HARO RODRIGUEZEn respuesta a una consulta por correo electrónico sobre el nuevo sistema fronterizo, la compañía Easyjet asegura: “Los problemas que han sufrido algunos pasajeros a causa del EES son inaceptables, por lo que seguimos instando a las autoridades fronterizas a que hagan un uso pleno y efectivo de la flexibilidad permitida durante el tiempo que sea necesario, para que los planes de viaje de nuestros clientes no se vean afectados”. Jet2, otra de las aerolíneas que operan entre España y el Reino Unido, así como la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA, por sus siglas en inglés) no han respondido a las preguntas de este periódico.

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